Cuando una herencia tiene varios llamados, lo normal es pensar que el reparto está cerrado. Pero en la práctica pueden pasar distintas cosas: que un heredero renuncie, fallezca antes que el causante o sea incapaz heredar. Y ahí aparece una figura que suele resolver muchas dudas: el derecho de acrecer.
La idea es sencilla: si uno no entra en la herencia, su parte se puede sumar a la de los demás. Ahora bien, no siempre se aplica, ya que depende de distintos factores.
