La aceptación o renuncia a una herencia es una decisión de suma importancia por sus implicaciones económicas y fiscales, pero además pueden intervenir otros factores. Por ejemplo, un heredero puede querer renunciar a la herencia para favorecer a un hijo, lo que plantea la pregunta de si es posible decir “no” a una herencia con el fin de beneficiar directamente a otra persona.
Antes de formalizar cualquier renuncia, resulta esencial conocer cómo entiende la ley este acto y qué consecuencias puede tener tanto para el renunciante como para los beneficiarios potenciales (en este artículo nos vamos a centrar en el derecho civil común, por lo que en los territorios con derecho civil foral o especial habrá que atender a su propia regulación).
