En el lenguaje cotidiano se habla a veces de “desheredar” para referirse, en general, a dejar a alguien fuera de una herencia. Pero en Derecho conviene afinar: la desheredación es una figura concreta (un acto del testador, en testamento, para privar de la legítima a un heredero forzoso por causa legal), mientras que la indignidad para suceder es una causa legal de incapacidad para heredar o recibir un legado.
Aun siendo instituciones distintas, están conectadas, ya que hay casos en que una misma conducta puede operar en dos planos: como motivo de inhabilitación legal para suceder y como base jurídica para desheredar si el causante lo plasma correctamente en su testamento.
